¿Es legítimo que el modelo económico dominante en lo digital se base en convertir la vida,y especialmente la infancia, en materia prima?
El debate sobre la infancia y las redes sociales no va solo de pantallas, edades o control parental. Va de poder. De un modelo económico que convierte cada gesto cotidiano en dato y cada dato en valor. Durante años hemos normalizado que las plataformas digitales extraigan información de nuestras vidas bajo el pretexto de la gratuidad, la personalización o la innovación. Cuando esa extracción comienza en la infancia, la pregunta deja de ser técnica y se vuelve ética: ¿es legítimo un sistema que necesita convertir el crecimiento, la atención y la identidad de niños y adolescentes en materia prima para sostenerse?
Cuando el problema deja de ser el uso: hacia una nueva atribución de responsabilidad en las redes sociales
El debate sobre la responsabilidad en redes sociales ha estado históricamente centrado en el uso individual. Sin embargo, varias decisiones judiciales recientes en Estados Unidos apuntan a un desplazamiento progresivo hacia el diseño de las propias plataformas. Este artículo analiza ese cambio incipiente y sus implicaciones: desde la reconsideración del papel de los sistemas de recomendación y las dinámicas de retención de la atención, hasta los límites de un enfoque basado exclusivamente en la agencia del usuario. Lejos de ofrecer respuestas cerradas, el texto plantea una cuestión de fondo: cómo redistribuir la responsabilidad en entornos digitales diseñados para influir en el comportamiento, y qué implica esto para la regulación, la educación y la cultura digital contemporánea.